BABIECA - CID CAMPEADOR

 

Babieca fue un caballo español, proporcionado en sus formas, de capa torda, 1.50 m. de alzada, resistente, rápido, con mucho temperamento y extraordinariamente valiente.venta de caballos, equitacion, caballos españoles, doma vaquera, doma de caballos, romeria, caballos sementales, montar a caballo, yeguas caballos, potros en venta, caballos pre, yeguada, caballos españoles en venta, comprar caballo, pura raza española

Su famoso dueño se hizo con él cierto día que, el monje cartujano Pedro El Grande (su padrino) llevó a un niño llamado Rodrigo Díaz de Vivar al monasterio donde residía. Tras visitar las caballerizas –no olvidemos que los monasterios, entre otras actividades, se dedicaban a la selección y cría de caballos andaluces– el religioso dijo a su ahijado: “Elige el potro que más te guste”. Y, Rodrigo, tal vez llevado por el menor volumen de uno de ellos se decantó por un ejemplar especialmente feo, por lo que su padrino, decepcionado, exclamó: “ese es un Babieca”. Dicho de otra forma, un caballo de escasa presencia, débil y patoso.

Sin embargo, con el paso del tiempo se convertiría en un caballo histórico. Los comienzos de Babieca, no fueron, muy prometedores, pero después de todo se convirtió en un imponente y excepcional ejemplo de la raza andaluza, obediente y ágil, noble y con gran coraje personal.

Babieca fue el fiel compañero de El Cid durante todas sus muchas campañas, batallas y victorias militares; lo que le convirtió en una auténtica máquina de guerrear, y pasó indefectiblemente ya a la historia con la de su jinete. La batalla más conocida que disputaron juntos fue la última batalla que ganó Rodrigo Díaz de Vivar.

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Cuenta la historia que el Cid había caído pero para su ejército él era la moral de las tropas. Así que decidieron atarlo a la silla del caballo y “Babieca” galopó. De esta manera levantó sus tropas y creyéndolo vivo cargaron a su lado y atemorizó a los moros que pensaron que el Cid había resurgido de la muerte para luchar contra ellos. 
Tras morir El Cid, “Babieca” no volvió a ser montado por nadie y murió dos años más tarde a la edad de 40 años (una edad inusual par aun caballo). El Cid dió instrucciones para que Babieca fuese enterrado junto a él y a su esposa Ximena en el Monasterio de San Pedro de Cardeña. La petición fue atendida inicialmente y en su recuerdo existe un monumento en el Monasterio de San Pedro de Cardeña en Burgos.

Coincide con el lugar donde, según la tradición, fue sepultado el fiel animal, aunque las excavaciones arqueológicas financiadas por el Duque de Alba en el año 1949 no obtuvieron resultados. Esto es debido a que más tarde sus restos fueron retirados después de la Guerra de la Independencia y llevados a la Catedral de Burgos, donde fueron finalmente enterrados y donde hoy descansan en la actualidad. 

El nombre de Babieca es tan legendario como el nombre de su amo El Cid, de los cuales se hablaba con temor, reverencia y respeto.

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